Carta de Despedida Gerente General, Don Leopoldo Moya Navarro

Santiago, 02 de Abril de 2019

 

Estimada Comunidad Educativa

 

Leopoldo Moya

Leopoldo Moya Navarro

Los colegios de la Fundación Arturo Merino Benítez han sido nuestra pasión por muchos años, en donde hemos visto pasar innumerables generaciones de alumnos que han seguido su propio destino. No siempre ha sido sencillo construir comunidad, y dar soporte a nuestros pilares fundamentales: calidad, eficiencia e innovación, ello ha demandado esfuerzo, cariño y dedicación.

No ha sido sencillo, porque existe en nuestra sociedad una subasta creativa de quien es capaz de solicitar más y mejores derechos, y se ha hecho una omisión a la necesaria y justa contrapartida de los deberes de las personas. Francis Fukuyama en su trabajo “FIN DE LA HISTORIA”, describe nuestra sociedad, en el advenimiento del siglo XXI, como consolidándose cada vez más con los sistemas de democracia en lo político y de libre mercado en lo económico.

Para Fukuyama la sociedad actual no solo debe tomar en cuenta estas dos variables. Es necesario, dice, dar importancia a los contenidos valóricos que deben existir en este nuevo tipo de sociedad.

Es precisamente en los valores y principios de las personas que conforman nuestra sociedad donde radica su fortaleza para enfrentar el futuro. Ello permite generar al interior de la sociedad elementos indispensables para la justicia, el respeto al bien común, la igualdad de oportunidades y la preocupación por los más débiles.

Es probablemente esta carencia de valores la que mueve a confusión respecto del desarrollo de las sociedades actuales. Es usual oír voces de alerta sobre la inconveniencia del así llamado modelo, impugnándosele sobre todo la dimensión económica de la nueva sociedad, aduciéndose injusticias con los más pobres y desvalidos.

Como consecuencia de lo anterior se ha desarrollado, y por qué no decirlo desatado, toda suerte de peticiones de derechos ciudadanos, los que pueden ser extraordinariamente deseables y beneficiosos, pero no necesariamente factibles de obtener.

Se está produciendo una suerte de confusión entre los derechos humanos y los deseos de los humanos. Son justos, nadie los discute, pero en ocasiones perjudican a algunos.

A mi juicio, existen distintas variables que influyen en esta especie de balance, pero me referiré exclusivamente a la variable Pedagógica, dejando de lado la parte política, social y ética:

La exacerbación de los derechos por sobre los deberes humanos pasa necesariamente por un tema de carácter pedagógico. Cumplir verdaderamente con las obligaciones humanas es algo que se aprende en forma progresiva a lo largo de toda la vida, pero en forma muy especial en la casa y en la escuela.

La pedagogía de los deberes necesariamente partirá con los juegos infantiles, en la comunidad educativa del colegio, de manera que docentes, padres de familia y demás alumnos puedan conocer e interactuar. Teniendo en cuenta que los deberes son “LAS ACCIONES DE CONVIVENCIA SOCIAL, DE CRECIMIENTO EN EL CONOCIMIENTO DE LO QUE HAY QUE HACER EN LA VIDA PARA LOGRAR METAS CLARAS Y DEFINIDAS Y QUE PERTENECEN A SU UNIVERSO”.

Cumplir  con los deberes y obligaciones necesariamente pasa por un proceso de aprendizaje y práctica. El niño aprende a cumplir con una determinada responsabilidad, porque es necesaria para llegar a un determinado fin.

Dicho aprendizaje debe ser motivado por el docente o por los padres de familia, llenos de afecto y especialmente de sentido para ellos.

Es necesario HABLAR Y EMOCIONAR A LOS NIÑOS en sus pautas para la convivencia en la escuela, en el hogar, en la calle, en la amistad, en relación con la naturaleza, etc. Este proceso en la escuela y apoyado eficazmente por los padres, es fundamental para fortalecer la acción pedagógica e impulsar la convivencia democrática que se construye desde lo micro social, es decir desde los pequeños momentos de convivencia.

Al concluir un periodo de cuatro años como Gerente General, les dejo este tema como reflexión, para apoyar nuestra comunidad. Hoy finalizan mis funciones, Don Álvaro Aguirre Warden será el nuevo Gerente General, para quien solicito el apoyo de todos con el fin de seguir consolidando los objetivos, metas y proyectos que irán en beneficio de nuestros colegios.

Junto con desear el mayor éxito al nuevo Gerente, reitero mis agradecimientos a la Fundación Arturo Merino Benítez y a todos quienes conforman esta gran familia, por haberme brindado la oportunidad y el privilegio de asumir esta labor, en donde nuestra comunidad educativa fue invitada a una tarea conjunta que reflejara ampliamente los valores de esta institución en pos de formar alumnos felices y útiles a la sociedad.

                                                              Un cordial saludo,

Leopoldo Moya Navarro

Gerente General

Fundación Arturo Merino Benítez

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